

Manuel Agüero Aliaga
Artista pop
Artista visual & performatico - Psicodelia, diseño y conexión en estado expandido
Manu nació en Córdoba, pero su imaginario viene de otro planeta. Su infancia fue un laboratorio visual: -gracias a su padre visitador médico- creció entre cajas de medicamentos, fórmulas y recetas. Desde ese momento empezó a gestarse ese universo entre lo químico, lo simbólico y lo cotidiano. Su obra es pop, psicodélica, animada, intensa - como si Warhol y los dibujitos de sábado por la mañana se hubieran cruzado en una Rave-.
Autodidacta de raíz, se formó en diseño gráfico y publicitario, donde aprendió a darle pulso visual a sus ideas, ahora con una base sólida: composición, ritmo visual, color. Desde su primera muestra en el Paseo de las Artes (2010) hasta su distinción en “Córdoba Diseña” en el Museo de la Industria (2015), la potencia de su obra fue escalando.
Un año más tarde, buscando un símbolo que lo represente, casi sin darse cuenta su infancia se hace presente. Allí nace Mr. Pills, su alter ego: una pastilla personaje que condensa historia personal, cultura pop y un símbolo universal potente, simple y directo. Pero la cápsula fue sólo el comienzo. Empezando en ferias de cómic y diseño, sus obras terminaron viajando a Europa en SlapExhibition en Tartu, Stonio o StickMa, pasando por España, Francia y Alemania.
Su obra es versátil, atrevida: viaja, se pega, se instala, gira, ocupa. Puede aparecer en una expo en Berlín o en una feria en La Rioja. En una sala blanca o en la calle. Manu no sólo crea imágenes, sino experiencias visuales y lúdicas, que invitan a jugar, mirar, tocar.
Su costado performático - nutrido del teatro- se filtra en sus intervenciones públicas, donde el cuerpo y la obra se funden en el mismo gesto: comunicar desde lo vivo. Cada montaje es una especie de ritual pop donde los símbolos se activan y el público entra en el juego.
En series como Popspecto (2021) o Placebo (2022), Manu explora lo simbólico, lo geométrico y lo abstracto. Con tramas hipnóticas y colores explosivos, su arte funciona como dosis de otra realidad: una más intensa, más libre, más suya. Todo se vuelve metafísico, pero sin perder el pulso vibrante.
Posee una producción enorme, con piezas escultóricas de madera que flotan en el espacio, telas sublimadas que vibran como posters mutantes, vinilos, acrílicos grabados, prints y obras que se multiplican en formato y soporte. Su producción pasó por Entre Ríos, Buenos Aires, La Rioja, San Juan, por calles, esquinas y paredes. Hoy explora la expansión de su universo visual en el espacio público. Porque el arte de Manu no se cuelga: se pega, se vibra, se toma, se siente.














