Ver ampliadoRuben Dario ClivioConsultar por esta obra
El presente
Me llamaste por mi nombre,
ese que tira de mi alma,
ese que no niego,
aunque vengan matando.
Me llamaste por mi nombre,
y tus labios acariciaron los míos,
como el pincel al lienzo,
como la lluvia al trigo.
Me llamaste por mi nombre,
y quedaste por siempre en mí.
No fue un llamado, fue un robo,
me tomaste por sorpresa,
me impregnaste de tu esencia,
me entregué a tu presencia,
como quien deja que el río lo abrace,
sin importar su color o profundidad.