1 / 2Ver ampliadoSilencio
Adoro el silencio, tu silencio, ese que en mí habita. También la palabra, porque ella de mí forma parte.
¿Cómo negar el grito expreso, el latido fuerte de ese todo que en mí palpita?
La bella imposibilidad y el camino certero para aceptar la distancia que hiela y el fuego en mi pecho.
Aprender a aceptar, a recomponer, a hacerte presente en ausencia y a ausentarme en tu presencia para que me inundes.
Hacerme cántaro y así guardar toda tu extensión, y ser uno aunque parezcamos dos.
Y si el dolor que atraviesa y el silencio que taja no fuera suficiente, el abrazo fraterno nos sana.
Nunca nada alcanzará, mas la vida misma será el primer despertar de este camino que aventura será.